lunes 3 de mayo de 2010

Belleza en la quietud...

A veces el mundo se detiene a mi alrededor, todo se queda estático y en una misma posición. Mi cuerpo pierde la fuerza y mis movimientos se ralentizan, los párpados me pesan pero nunca me quedo quieta. Obligada a seguir despacio lo que me rodea a examinar al detalle mi entorno, los rostros que me acompañan. Veo en ellos cansancio, aburrimiento, felicidad, indiferencia... ninguno comparte la misma expresión, todos son diferentes todos actúan de manera diferente. Observo el cielo, las formas curiosas que toman las nubes. Ante mi se halla un mundo lleno de belleza, una belleza que solo soy capaz de apreciar cuando el tiempo esta quieto. Los hay que dicen que la belleza esta ene l movimiento pero con el trajín de estos días nadie puede contemplarla, admirarla con gusto, apenas podemos echar un vistazo rápido de este nuestro mundo y no captamos ni una cuarta parte del todo.
La complejidad de las flores, el brillo del sol, el color del agua... La rueda vuelve a girar, el reloj vuelve a hacer tic-toc, la flores se mecen al viento, mi cuerpo es ahora mas ligero. Todo vuelve a la normalidad. El momento ha pasado y yo debo seguir adelante, ciega, hasta otra nueva ocasión de ver el mundo.

2 comentarios:

Elly dijo...

Pocas veces somos capaces de mirar a nuestro alrededor y contemplarlo tranquilos y calmados. Nadie sabe por qué, no podemos pararnos durante demasiado rato. Quizás nos volveríamos locos al reconocer que no hay nada mejor.

Sátiro aterciopelado dijo...

A mí también, y últimamente más, me costaba ver todas esas cosas tan sencillas y extraordinarias al mismo tiempo que componen esa cosa tan maravillosa que, junto a todo lo bueno (y lo malo, que esquivaremos) forman la vida. La vida sigue siendo bella.